En nuestra ciudad hay islamofobia . Hacia una cultura de respeto y paz

By on febrero 2, 2015

EN NUESTRA CIUDAD HAY ISLAMOFOBIA  .  HACIA UNA CULTURA DE RESPETO Y PAZ

Estimadas amigas y amigos, compañeros y compañeras, hoy estamos de nuevo reunidos porque en nuestra ciudad existe islamofobia, manifestada entre nosotros en gestos, sentimientos y actitudes de hostilidad y miedo hacia el Islam, que tiene como consecuencia diversas formas de discriminación, trato desigual, exclusión y animadversión hacia los musulmanes. Los atentados terroristas cometidos a principios de Enero en París contra personas de la publicación Charlie Hebdo, han reavivado en nuestra ciudad, y en otras ciudades  europeas, una corriente de rechazo y estigmatización del mundo islámico.

En el anterior Círculo de Silencio, los líderes de las comunidades islámicas de nuestra ciudad salieron a la plaza pública y expresaron con nosotros, y en distintos medios, su rechazo unánime a estos actos terroristas y su compromiso con el trabajo por la paz y el entendimiento entre los pueblos, las naciones y las comunidades religiosas. Expresaron firmemente que se unían a todas las personas, religiones e instituciones de esta ciudad para denunciar estos actos terroristas y que el Islam es una religión de amor, paz, fraternidad y tolerancia. También representantes musulmanes en Argelia, Bahréin, Egipto, Irán, Jordania, Líbano, Marruecos, Palestina, Túnez, Turquía, entre otros, condenaron los ataques terroristas de inmediato. Los imanes franceses dedicaron la oración del viernes siguiente a las víctimas y organizaciones musulmanas de toda Europa han reprobado esta violencia.

A pesar de todo ello, desde distintas instancias y movimientos, se afirman y propagan, con premeditación, opiniones que quieren identificar a todos los practicantes de la fe islámica con una versión que actúa falsamente en su nombre desde la intolerancia y el terrorismo: con ese horror y contravalores que representan hoy el Estado Islámico, Al Qaeda, o Boko Haram. Se difunden así, intencionadamente, rumores, estereotipos y prejuicios que fomentan el rechazo sobre la población musulmana, asimilando su condición a homogéneo colectivo amenazante para Europa; entre otros, que el Islam como religión es estático y refractario al cambio y como cultura de vida, inferior a la cultura occidental; que es incompatible con la democracia y con la dignidad de las mujeres y que el Islam es violento y hostil por naturaleza. Se potencia así la discriminación hacia toda la comunidad musulmana, siendo tratados como una amenaza terrorista global o un peligro para nuestras tradiciones y costumbres.  Se acrecienta con ello, la islamofobia más feroz, de diferentes modos y  maneras (según señalan diversas organizaciones internacionales como la ONU, el Observatorio Europeo de Fenómenos Racistas, la OSCE, los defensores de los pueblo europeos y diversas ONGS) fabricando un sentir irracional de aversión, rechazo y hostilidad hacia el Islam y hacia los musulmanes, que se muestra públicamente en forma de ataques, ofensas, agresiones y violencia xenófoba. Como ya señaló el Consejo de Europa, la islamofobia constituye una violación de derechos humanos y un peligro real y cotidiano para la cohesión social en Europa.

Es muy importante que nuestra administración municipal realice políticas de integración que hagan frente a este fenómeno creciente. Todas las políticas sectoriales municipales (educación, acción social, participación ciudadana, cultura, juventud, etc.) tienen que trabajar, con los otros niveles de la administración, para implementar entre los ciudadanos una cultura de respeto, tolerancia,  convivencia  y  paz. Esta cultura es un modo de ser de las personas, las comunidades y los países que es urgente educar y potenciar, desde todos los ámbitos y entidades .Por ello, sería conveniente la creación en nuestra ciudad de un órgano de Asuntos Interreligiosos e Interculturales que facilite la comunicación y conocimiento mutuo, potenciando acciones y redes de diálogo o un Consejo de Ciudadanía e Inmigración que promueva actuaciones integradoras en un marco cívico de diversidad intercultural. O la constitución de una Unidad Contra los Delitos de Xenofobia y Odio en la fiscalía provincial, que incluya formación a policías y otros funcionarios al respecto. Tenemos que construir entre todos  una cultura de la convivencia y la diversidad y ese objetivo en proceso de construcción  tiene que ser valorado como un hecho democrático positivo y necesario por todos los ámbitos y por cada uno de nuestros portavoces y representantes políticos y sociales, dando ejemplo de ello, no solo en sus declaraciones. Necesitamos un trabajo coordinado y colaborativo entre las administraciones públicas, las organizaciones sociales y políticas y la ciudadanía, para avanzar hacia una cultura de la tolerancia y el respeto. En nuestra ciudad y en todo el planeta tenemos que promover con empeño, aprendizajes y prácticas individuales y colectivas que favorezcan la buena convivencia en medio de una sociedad compleja, diversa y heterogénea, una sociedad responsable que asuma el reto de hacer del respeto y el dialogo, premisa y condición necesaria para mediar en los conflictos y crear cohesión social.

(Texto que se leerá antes del inicio del Silencio en Círculo)

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